miércoles, 10 de marzo de 2021

1 La mujer Estaba por llover, se encontraba en el hospital una mujer da luz en la cirugía y en ese momento se largó a llover, cuando justamente nació una niña hermosa que pesaba tres kilo. Se llamaba Liliana, pasaban los años, traviesa y juguetona, su infancia era feliz y alegre. Mientras tanto en otro lugar vivía un muchacho de 40 años que tenía parálisis cerebral, vivía solo se va un instituto, lo querían todos, que se llamaba Daniel. Liliana festejaba los quince años, estaba contenta y su pensamiento quería saber su vida ser prostituta. Pasaron más de quince años, a Daniel le pidieron un acompañante, consiguió un par de años quería ser amor alguien y lo consiguió. Un día fueron a una cita, Daniel se fue solo por un pasillo largo, llego le tocó el timbre y en un ratito salió. Liliana estaba con poca ropa y lo vio a él un poco se sorprendió, entro y lo llevo a una habitación. Daniel quería hacerlo con ella y terminaron sexual, ella dijo quería ser su esposa. Daniel se sorprendió le dijo:- En serio decís. Liliana mueve su cabeza que sí, le dijo:- Que acompaño, Daniel le dijo mi acompáñate ella le acompaño le dijo la verdad. Daniel estaba contento y feliz lo logro él gana está casado. .

miércoles, 18 de noviembre de 2020


. Viajando Una niña estaba en silla de ruedas porque nació así, su madre le puso de nombre angelito de dios. Angelito estaba en la clase porque estudiaba para ser piloto de aviones le gusta ser piloto, terminó la clase se fue a su casa. Angelito estaba en su cuarto, su pieza estaba llena de fiches de aviones y quería manejar uno ellos, se sacó la ropa, se puso un pijama largo y se metió en la cama. Ella tenía 35 años, a la mañana siguiente el padre dio una noticia. iban de paseo en avión a Brasil, ella estaba contenta. Estaba en el avión, en el aire, ella sentada con su madre, unos minutos después pasó algo en el avión, los pasajeros estaban preocupados, al rato una voz en el teléfono era una mujer, que dice:-Señores pasajeros ustedes hay un piloto que maneja el avión. Angelito su sueño pilotar un avión dijo que sí, se fue hacia la cabina, se encontró el piloto que estaba enfermo. Angelito estaba sentado en el asiento, camina y el piloto la ayudó a conducir el avión. Llegaron a Brasil y se salvaron gracias a Angelito. Angelito está contenta feliz se cumplió la promesa.

martes, 10 de noviembre de 2020


 

 

                              

 

                                                 Una siesta

 

Una tarde hermosa de primavera había un poco sol y una brisa suave.

Alicia estaba secando los platos, cuando terminó estaba busco una silla y la llevo al patio. Este era grande, con mucho césped recién contado. Se olía olor a césped, se sentó en la silla y se quedó dormida.

  En el sueño estaba recordando su infancia, cuando tenía 12 años, un domingo por la tarde con su madre lo llevo al parque, Alicia llevo una blusa color celeste como el cielo.

Alicia estaba contenta, alegre pasaron un día hermoso, da vuelta su casa se encontraron un vendedor de loro y lo compro uno, una nena  la mamá edad de Alicia, le dice:-   Mamá despierta Alicia se quedó ahí le dijo que lastima me despertaron se lloró por su querida su infancia.

 

martes, 12 de mayo de 2015




La Carta



En la mansión vivía el Juez Ricardo Otaño con sus familia: su mujer Carla, delgada, cabello largo y suave, de 46 años; sus hijas, Marcela de 16 años, rubia, de ojos claro, que cursa tercer años y Mabel de 10 años, que cursa cuarto grado, es alta y elegante como su padre.

Como todas las mañanas se levantaron, desayunaron en la cocina, el padre se fue primero y antes de salir les dio un beso a cada una. Ya en el auto pensaba que las iba a llevar de vacaciones. Llegó a tribunales.

Entró, caminó saludando a todos los que estaban ahí. Un lugar hermoso, como un reino, en las paredes, cubiertas de fina madera, colgaban cuadros de jueces de otros tiempos. En su despacho había muchos libros, dos sillones, en uno de los cuadros había un retrato de él. Sobre el escritorio había una lámpara antigua, una foto de sus hijas y su mujer y algunos papeles.

Se acomodó en su sillón y encontró un sobre que decía: “Para el Señor Juez, Ricardo Otaño. Tomó la carta y comenzó a leer.



08/11/2014

Señor Juez: Usted no me conoce, me llamo Víctor Bo, estoy en la cárcel de Devoto, me condenaron a cadena perpetua,

Le estoy escribiendo, entre estas cuatros paredes de mi celda. Ingrese en el años 2000. Era un hombre gordo, pesaba 100 kg. , ahora peso 60 Kg. Me condenaron por el delito de robo y violación.

Tengo 60 años, me deje barba, el pelo un poco largo y, lamentablemente, sucio ya que se pelean por ir a bañarse, debido a que hay pocas duchas. También hay un solo catre, que comparto con otro preso.

Señor Juez, usted se preguntará ¿Por qué estoy escribiendo esta carta? Por qué soy inocente, sí competí el robo pero no la violación. Esto es lo que sucedió.

Tenía 50 años, el pelo rapado, un cuerpo macizó y en esa época trabajaba de albañil. Había formado una familia, con dos hijos, que se llaman Darío y Juan. Una mañana de invierno la empresa nos informa que se fundió y todos quedamos en la calle. Pasaron unos meses y no conseguía un trabajo, busqué en el diario, la TV., la radio y todos los días del año… En el barrio ya nadie nos vendía la comida.





En ese momento el juez miró la hora, eran a las 20.30 hs. y cansado de leer, dejó una marca en la carta para después leerla y la guardó en un cajón de su escritorio. Tomó su abrigo y se fue su casa.

A la mañana siguiente, estaba en su despacho y retomo la lectura de la carta.



“Me decidí a robar y una mañana a pleno sol entré en una joyería muy chica, no había nadie, al lado del mostrador estaba una mujer de 30 años, ella me pregunto que quería y yo le apunté con una arma y le dije que me diera todo el dinero. Ella asustada, sacó la plata de la caja y me fui con mi botín. Ese es mi delito. Recuerdo que cuando me fui vi que entró un hombre a quién nunca llamaron para declarar.

Estuve detenido, y me hicieron un juicio donde me condenaron a cadena perpetua. Le pido señor Juez, me ayude, no quiero morirme en esta celda. Solicito revise mi causa.



Víctor Bo



Ricardo, terminó de leer la carta y decidió averiguar antecedentes este preso. Envió a la policía a buscar a la mujer del negocio.

A la mañana siguiente la interrogaron acerca de quien eran el hombre que entró después el robo. La señora llora, no quiere hablar y Juez suplica dija la verdad. Final mente dice que quien la violo su novio y que lo había ocultado porque tenia miedo.

La señora, avergonzada pide disculpas a Víctor.

El Juez buscó personalmente a Víctor y como ya se habían cumplido los años por el delito de robo, le dieron la libertad y salió de la cárcel como un pájaro se su jaula como un pájaro se su jaula. En reparación por la injusticia el juez lo ayudó y Víctor hoy tiene una hermosa panadería.



martes, 23 de septiembre de 2014

                                              Una historia con  medias

     


Una mañana al levantarse, entre las maniobras para desvestirse y  vestirse,
tomó las medias y un  recuerdo de su adolescencia  le trajo una carcajada
Juan tenía 15 años,  trabajaba de ayudante de albañil. También  estudiaba a la noche y por la tarde  iba a  jugar a la pelota con sus amigos a la canchita de la esquina. Un día se puso unas medias que  estaban  muy sucias y un poco rotas.  Unos meses se compró unas medias nuevas, con su primer sueldo.
Pensaba qué hacer con  sus viejas medias, ya que   le daba tristezas tirarlas.  Pensó,  pensó y recordando a su abuelo, se  hizo una pelota de trapo como aquella de colores brillantes con la que jugaba de niño y que lo llevó por camino del fútbol.

Hoy a los 56 años,  al despertar este recuerdo lo llevó hasta  su vitrina  donde estaban- junto a los trofeos de su carrera de futbolista-  sus queridas  medias  hechas pelota de trapo.  

martes, 5 de agosto de 2014


La plaza




Caminaba por la vereda mirando a la gente, hermoso cielo celeste y llegué a la plaza y me senté en un banco de cemento, que estaba un poco roto. Abrí una carpeta de dibujo, y comencé a dibujar los árboles con sus brotes crecidos.

Estaba dibujando, mirando a los niños que estaban jugando en las hamacas, el tobogán, la calesita. Había un sol que quemaba como un fuego mi tez y una brisa calida que me acariciaba. ¡Era un día perfecto! De pronto una señora se sentó mi lado, miró mis dibujos y conversamos a hablar amigablemente cuando ella me pegó con un palo en la cabeza.

Me desperté en el hospital, aun mareado, sorprendido ¿Por qué me atacó esa señora?

La médica me contó que la señora creyó que yo era su marido y como éste le pegaba, se quiso vengar. Esa mañana se había escapado del psiquiátrico.



¿Quién puso la bomba?






Era un día de lluvia intensa, en su casa estaba Raúl, que era médico veterinario. Estaba trabajando en su laboratorio con animales vivos y muertos. Quería construir un perro nuevo, cociendo las patas a un cuerpo de un ovejero, poniendo ojos y orejas, la cola… así armando el perro de sus sueños.

Nueve meses después, Raúl había logrado su perro ovejero alemán. Los vecinos estaban preocupados porque habían escuchado ladridos extraños, ruidos que no comprendían.

Una mañana el vecino Oscar vio a través de su ventana un animal que le era desconocido, que vagaba por su jardín. Sintió un miedo profundo.

Corrió al baño, se sentó en el indoloro y descubrió que no había papel higiénico, al mismo tiempo que se dio cuenta que había una bomba. No podía separar su cuerpo del artefacto porque la había activado.



¿Y ahora qué hago? No había nadie a quién llamar. Se quedo en silencio, esperando…

Ya era la tarde cuando llegó Claudia, la señora que hacia la limpieza en la casa de Oscar y se encontró con la sorpresa.

Corría, gritaba ¿Qué pasó? ¡Auxilio!

Más calma llamó a la policía que en pocos minutos llegó.

El Jefe de policía le avisó al escuadrón desactivador de bombas, que llegaron con herramientas y computadoras con la que, con cuidado extremo, detuvieron el conteo de la bomba.

Cansado y asustados festejaron que Oscar se había salvado.

Todos juntos en el sillón de living conversaban y la gran pregunta era ¿Quién puso la bomba? Y ¿Por qué?



Claudia dice:- fue el perro del vecino

Jefe la policía:- ¿El perro? ¿Usted, esta segura?

Claudia:-¡Sí!

El Jefe de policía, recorrió toda la casa, buscó huellas, rastros, que le permitieran descubrir la verdad.

Estaba buscando en la casa de Oscar y se encontró con unas huellas, que siguió y lo llevaron a la casa de Raúl. Entró y vio lo que había sucedido: había armado su perro robot.

Raúl:- ¡Si, es verdad! ¿Cómo lo supo?

El Jefe de policía relató lo que sucedió:-Encontré la sangre en el jardín, la analicé y descubrí que una pertenecía al perro y otra a su vecino. Oscar había ahorcado al animal ¿Por qué? Estaba cansado de que le ensucie el jardín y ya había secado un árbol de peras que él había cultivado desde pequeño.

Raúl había encontrado a su perro muerto en el jardín y se lo llevó a su laboratorio para hacerlo como un robot y en venganza, lo envió a colocar la bomba.



Terminó de llover, a Raúl lo llevaron detenido, Oscar y Claudia festejaron con papel picado.







miércoles, 18 de junio de 2014

                            Amor a orillas del  río



Morel Imoff estaba caminando en la terraza  de su  edificio, paresia un zombi. Llegó al borde de la cornisa,  subió sus brazos al cielo y se dejó caer.

Cuando  tenía 17 años cursaba el primer año. Una mañana, mientras la maestra daba la clase, entró  una mujer  bonita, con un  hermoso cuerpo, y se sentó
detrás de su  banco.   Sintió  su perfume y  un temblor recorrió sus venas.
En el patio de la escuela, ella se sentaba debajo de  un ombú. Un día  él se  acercó y le preguntó si podía sentarse con ella. La joven dijo que no.
 Insistió tanto  que finalmente aceptó, pero no pudieron hablar porque sonó  la campana y ella se levantó muerta de  risa, se  fue corriendo; mientras él la perseguía y le decía:-“¡Me llamo  Morel, queres  salir conmigo”! Entre risas, miradas y corridas ella gritó su nombre “¡Julia! Y moviendo la cabeza dijo que si” 
Empezaron a salir juntos por la vida. Julia  vivía en  una casa humilde,  en la orilla del  río y éste fue testigo de ese amor: caminaban  al atardecer, navegaban entre islas y se dormían con el arrullo del río.
Se casaron, vivieron  muchos años y si bien no tuvieron hijos, viajaron por  Europa, por América de Norte; escalaron el Aconcagua y convivieron con comunidades mapuches. Una vida llena de aventuras.
Julia tenia 50 años cuando  los médicos le descubrieron un   cáncer, que le dejaba pocos  meses de vida.
Médicos. Análisis.  Quimioterapia. Dolores. Morfina. 
Una mañana de agosto, con un sol tenue, Julia se fue  al país del nunca más.

Morel  estaba mal, no quería hacer nada, sentía un dolor denso en el pecho. No soportaba vivir con tanto vació   y un atardecer se fue   como un ave  con la ilusión de encontrase con Julia.

martes, 13 de mayo de 2014

Juego




Una mañana brillante de sol.

Un caserío de techos que brillaban como alhajas.

En una de esas casas, una señora estaba mirando por la ventana. Estaba muy arreglada, para salir y su casa también, limpia como un espejo.

Vivía allí desde que nació.

Contemplaba la calle mientras recordaba que de niña jugaba en la vereda con sus amigos. Ahora, no hay nadie, pensó, porque los niños están fanatizados con la computadora, el celular…

Los recuerdos se amontonaban, jugábamos en la vereda al gallito ciego, zapatito de charol, la popa mancha, la rayuela; ¡1, 2,3 cigarrillo 43!, la escondida… Éramos cinco amigos, de 6 y 8 años, nos divertíamos muchos, nos sentíamos alegres.

Levantó su mano y miró la hora, eran a las 10, cuando una voz interrumpió su pensamiento – “Señora, ya vino el remis”

La mujer con un gesto le dijo que espere un momento, no quería abandonar esa sensación de infancia. Luego dio media vuelta y partió. En el camino decidió proponer una ley para que todos los chicos puedan jugar libremente en la vereda.

En el remis la radio comunicaba que “La intendenta de la ciudad de Rosario llegó a la Casa de los Leones a las 10,30 en una mañana de brillante de sol”.





martes, 4 de junio de 2013



El escritor


Héctor Daniel Burini



Era una noche oscura, llovía fuerte, yo estaba en una ambulancia, había muchos policías y bomberos. La casa destrozada por el fuego. Me llevaron al sanatorio.

Relato la historia de mí propia vida, no recuerdo mucho, pero ya sé lo que me pasó.

Soy un escritor, trabajé un tiempo de periodista, no soy tan famoso pero, me defiendo. ¿Ustedes quieren saber qué me pasó?

Hace dos meses atrás, estaba sentado en un bar tomando un café con leche y una media luna, leía el diario y llamé a la camarera, le pagué. Sentí que me miró con mirada de enamorada. Me fui de allí.

A la mañana siguiente estaba en el banco, pagando mis impuestos y allí la vi. ¡Era la camarera del bar!

Me acerqué y la invité a tomar un café.

Charlamos un poco de nuestras vidas. Me fui de ahí.

Caminé hasta mi casa, mientra pensaba en esa muchacha con mirada enamorada.

Ella era rubia de cabello corto, delgada, con una sonrisa blanca como una nube. Se llamaba Juana. Algo en ella era extraño.

Llegue a mi casa, acomodé un poco el desorden, me fui a duchar y cuando estaba terminando sonó el teléfono.

No tenia ganas de atender, pero a pocos segundos levanté el tubo y era ella. Me preguntó si tenía gana ir a pasear. Le dije que sí.

A los pocos días era mi novia. Bueno, yo no tenía muchas ganas de tener una novia pero insistió tanto que acepté.

A la semana siguiente fui a la casa de mi novia a conocer a su familia.

Cuando llegué, toqué el timbre y salió una mujer en una silla de ruedas. Me sorprendí al verla y le pregunté si allí vivía Juana.

Si, respondió la señora, soy Rosa, adelante.

Ella me contó que era la hermana gemela y que cuando tenía 20 años tuvo un accidente: un auto la atropelló. Ella estudiaba cómo desactivar bombas.

Yo relataba un poco mi historia cuando llegó Juana. ¡Una diosa! Llevaba un vestido rojo fuerte y su pelo lacio caía suave sobre su tez.

Charlamos un poco y tomamos mate con masitas que había llevado. Me sentía muy extraño, después de una hora me fui.

En varios encuentros notaba que mi novia estaba un poco rara, le pregunté qué le pasaba. Me dijo que nada, dudosa, y luego se animó, dijo que la hermana estaba celosa.

Inquieto fui a hablar con Rosa y discutimos un buen rato sobre por qué yo le gusta a ella.

Caminando hacia mi casa, hablaba en voz alta como si estuviera loco. No me contó que tuviera una hermana gemela ¿Por qué ocultarlo?

Fui de mi amigo Felipe, que es policía para que investigue quién era Juana, que tenía una hermana y le di los datos de ella.

Unos días después Felipe me dio un informe escrito. Sentado en una silla, al lado de la estufa comencé a leerlo, era un papel viejo y no se notaba lo escrito, me llevo mucho tiempo. Terminé de leerlo y supe como era la historia.

Llame a Juana para ver si podía ir a su casa.

Cuando llegué encontré la puerta medio abierta, entré y Rosa estaba en su silla y tenia las manos atadas sobre el borde y entre la pierna tenia una bomba con un reloj que en 30 segundo iba a explotar, tic-tac, tic-tac. Me acerqué y mientras me decía que Juana era …. ¡Yo no lo podía creer! Desaté sus manos y no llegué a desarmar la bomba, ella no pudo terminar la frase ….y yo me tiré hacia la ventana y la casa voló en mil pedazo.



Por unos días estuve en el sanatorio leyendo el informe que decía:

Señor escritor le mando los datos ¿Quién era Juana?

Averiguamos que vivía con una hermana gemela que estaba en silla ruedas, que la cuidaba mucho su madre, que tenía un novio y resulta que la madre se enamoró del joven y se peleaban muchas veces por él.

Una noche la madre no soportó más, tomó un revólver, entró en la pieza donde estaban las dos hermanas y tiro, hirió a Rosa. Juana se levantó, le sacó el arma a la madre y la mató.

Estuvo internada en un manicomio por 10 años. Hace un mes que salió de allí.

Atte, el inspector.



Yo estaba en la vereda del sanatorio y pensaba: Juana había salido del manicomio. ¿Estará curada?

No sabremos qué paso por la cabeza Juana….

04/01/2013



jueves, 9 de agosto de 2012

Nuevo destino
Omar tenía la costumbre de mirar películas de vampiros y luego no podía dormir de tantas imágenes de miedo. Una noche lluviosa un ruido inmenso hizo temblar la pared. Omar dormía y se sobresaltó, su corazón latía fuerte. De pronto se abrió la ventana de la pieza, se levantó con sus piernas débiles y llegó a la ventana, con gran esfuerzo, la cerró. Ya más tranquilo, dio media vuelta para ir a acostarse y sintió una respiración que se acercaba. Un frío recorrió el cuerpo. El calor de una boca en su cuello, le anunció su nuevo destino de vampiro.
Una planta, espectáculo
Un señor en su casa produce plantas y las vende. Entre todas las variedades tenia una planta carnívora que alimentaba con pedacitos de carne. La gente iba muy seguido a su negocio, le compraban muchas plantas, pero lo que más les atraía era el espectáculo de la extraña planta. Una noche oscura sintió un ruido en el vivero. El hombre se levantó de la mesa para ver que había pasado. Fue corriendo y vio que la planta carnívora se había caído y abría la boca como queriendo comer. Fue directo hacia ella, se acercó y lo comió de un bocado.
Una mañana insólita
A Mario le gustaba mucho mirar televisión, en particular mirar los deportes que usaban pelotas. Su pieza estaba llena de pelotas. Las había de fútbol, básquet, tenis, voley, rugby, de golf, ping-pong, billar … Su padre preocupado, lo llevaba a los médicos para que le dijeran que le pasaba a su hijo, pero ninguno encontraba una respuesta. Una noche a Mario le dolía mucho cabeza y no le dijo su padre y subió a su habitación. Tomó algo para calmar su dolor y se quedó dormido. A la mañana siguiente, cuando despertó no veía nada, no oída nada y con su mano toco su boca y no había nada. Aterrorizado palpó su cabeza ¡su rostro había desaparecido! Tenía una cabeza en forma de pelota.
Cien dólares
Una mujer era prostituta y le gustaba mucho el dinero. No aceptaba que le pagaran con pesos argentinos. Solo recibía billete de cien dólares. Se los ponía, siempre, en el corpiño. Una noche de lluvia se sentía mal, le dolía mucho el vientre y enojada porque quería buscar su plata, puteó toda la noche. Como no tenia más remedio se quedó en su casa, tomó una revista y se acostó, prendió el velador para leer y al rato se cortó la luz. A fuera había muchos truenos y entró por la ventana un rayo que la hizo desaparecer. Por la mañana vino la luz y en la mesita de noche, apareció un billete de cien dólares con la imagen de ella.
Un presidente
Había una vez un hombre loco que vivía en un manicomio. Él creía que era el presidente de su país. Todo el día llevaba una valija, daba vueltas a la manzana y daba conferencias en la calle. Un día se estuvo el tiempo un minuto y cuando volvió la realidad y el hombre loco era verdaderamente el presidente de su país.

jueves, 6 de octubre de 2011

Una tarde lo vi ...


Esa mañana, era domingo, me levante, fui al baño me lavé la cara. Mirándome al espejo, me dije: estoy un poco nervioso por el partido ¡Hoy el clásico!
Me llamó mi madre: - ¡Ya esta desayuno, Ángel!
Me desperté y fui tomar mi desayuno.
Era un flaco alto, tenia 17 años, terminó sus estudios…
Esa mañana, fue a hacer mandados para comprar sándwiches para comer en la cancha. Yo me fui a la cancha, mi padre se fue a La Pampa con un camión de maíz.
¡Llegue a la cancha, a ver mi equipo N.O.B! Entré al estadio coloso del país de esmoquin de leproso y subí los escalones, me senté y saqué mi sándwich de pan y milanesa con mayonesa y me quedé esperando el gran partido.
Mientras tanto, recodaba cuando fui a la cancha y tenía seis años. Me llevó mi padre. Nos sentamos en la popular. Al rato vino un gol, todos se levantaron, mi papá me vio sentado, me agarró con sus manos y me levantó. ¡Casi toco cielo! Estaba con una sonrisa de lado a lado.
Desperté de mi sueño, miré a mi lado y no estaba mi viejo. ¡Qué lástima! Saqué de mi pantalón un poema, que decía así:


PASIÓN N.O.B
Yo y mi papá, fuimos a la cancha
a ver mi querido N.O.B
y llegamos al coloso
y subimos a la tribuna.
Y había 40.000 hinchas
Y unas 40.000 almas alentando,
con el corazón
y un grito alentador
¡Goool!!!

Yo y mi papá salimos contentos
con una sonrisa leprosa.
¡Goool!!!

Y lo aguardé en mi pantalón.
¡Era un espectáculo entre las hinchadas, alentando; paresia otro planeta, no dijeron ni un solo insulto!
Salieron los jugadores a la cancha, ahí estaba Maradona y una lluvia de cohetes cubrió el cielo. Salió el rival R. C.
Los dos equipos están en medio a la cancha, yo estaba muy emocionado, se me caían las lágrimas de ver una figura tan importante.
El árbitro tocó el silbato y empezó el juego. Avanza N.O.B ,lleva la pelota Maradona, le da la pelota a Martino, le tiró un centro y le cabeceó Domizzi y leeeee haaaaaceeee el primerrrrr goooool!
¡La hinchada rojinegra festejan con todo! Banderas, papelitos y olas.
En los primer veinte minuto R.C. le empata. Más tarde le hace el segundo gol, al último minuto del primer tiempo hizo el tercer gol.
Terminó el primer tiempo, la hinchada de Central festejaba con los cantitos para los rojinegros.
Empezó el segundo tiempo, Maradona, le saco la pelota al rival, le tiro pase a Dezotti que la tocó con el pechito y la bajó y con los pies se llevó la pelota, vino un rival, se la hizo pasar entre la pierna y la gente dijo: - ¡ooleee!. Dezotti sacó un pelotazo que se fue al ángulo de la red.
Y la gente gritó ¡ goooool!
Yo no vi. nunca un gol como ese.
Ángel estaba muy, muy emocionado y contento y la hinchada le cantaba a los rivales “miren y miren que hermoso gol”.
Los últimos minutos finales Escoponi se la da a Sensini, la toma y avanza pocos metros, la toca Maradona, está en el medio de la cancha y lo ve al arquero que estaba adelantado. ¡Le tiró un pelotazo que el arquero no pudo alcanzar!
Grité el gol y me tomé con mis manos la cabeza y dije:- ¡El tercer gol es bárbaro, este es un poema delicioso!
Ya terminó el partido y la gente festeja. Al rato salí de la cancha con una sonrisa amplia.
¡Esta tarde los vi jugar a estos jugadores, son fenomenales!

jueves, 1 de septiembre de 2011

Una historia increíble


En un hospital de Rosario, una mujer que se llama Irma, separada, está por dar a luz.
A la madrugada nació un lindo bebé que se llama Andrés.
Unos seis años después, se encontraban en su casa con su perra Dálmata, en la vereda, Andrés y su madre jugando a la pelota. De pronto sonó el teléfono. Irma dejó a su hijo sentado en el umbral, se fue para atender el teléfono. Cuando ella salió vio que a su hijo lo llevaba un señor. Lo subieron al auto y la mujer pensó que era su ex-marido. Entró y llamó a la policía.
La perra era inteligente y se dio cuenta de lo sucedido, y se fue en la esquina a ladrar pidiendo auxilio. Vinieron muchos perros que les explicó qué le sucedió su dueño y ordenó que fueran a buscarlo. Si lo encuentran ladren.
Mientras tanto en la casa están todos los policías. Irma les contó y la policía ordeno buscar al ex -marido.
Mientras, en la Plaza de los Naranjos, Dálmata olfateaba al raptor. De pronto escuchó ladrido a lo lejos. Se fue para allá. Al segundo estaba ahí y le dijo un perro de policía que estaban allá, en aquel galpón abandonado. Dálmata pensaba entrar y ordenó a otro perro, que vaya a buscar a su dueña.
En la casa estaba la señora con la policía y escucharon un ladrillo. El policía se asomó por la ventana y vio un perro. La llamó a la señora y le preguntó – ¿Quién es? ¿Qué quiere este perro?
Señora: – Sí, se es amigo de mi perra y me parece que quiere que vaya con él, quiere decirnos algo.
Se subieron a un auto y persiguieron al perro.
Los animales se prepararon para atacar. Algunos entraron por la ventana de adelante.
El raptor no sabía si irse o quedarse; y ¡te tenía un susto que temblaba! Todos los perros alrededor a él.
Llegó el patrullero, frenó, bajaron del coche y corrieron hacia el galpón. Entraron y vieron con gran sorpresa a los perros alrededor del raptor. Andrés estaba arriba de su mascota y empezaron reír.
Al raptor se llevaron a la cárcel. ¿Por qué lo raptó?
¡Por que le habían subido el alquiler!!!.

jueves, 17 de febrero de 2011

Sueño de un pescador



Era un día hermoso de calor, en una casa vivía un anciano con su nieto, que estaba en la cama, un poco resfriado. Su abuelo sentado, en su silla, al lado de la cama le dijo:- Te voy a contar un cuento que se llama “Sueño de un Pescador”.
“Había una vez, una humilde casa era de ladrillos y techo de chapa. Se encontraba a la orilla del río. Allí vivía un chico- que se llama Manuel y su padre. Eran pescadores que se ganaban su vida pescando.
Hacia un año que la madre fallecido a causa de una enfermedad grave y el padre se encontraba solo y extrañando a su mujer. Manuel estaba un poco triste.
Una mañana Manuel fue a la escuela caminando por un camino de tierra. Cuando llegó a la escuela saludó a sus compañeros y al entrar al salón, el maestro les dijo:-De tarea tendrán que hacer una pequeña historia sobre de sus vidas.
Terminó la clase y Manuel salió contento de alegría. Por fin, llegó a su casa y escribió el sueño su vida: quería ser millonario.
Al otro día fue a la clase y sentó en el banco, sacó su tarea y se la entregó al maestro. Éste leyó el relato por un buen rato y le dijo:- “Vos querrás ser multimillonario pero nunca podrás porque eres pobres”, y se río del muchacho.
Manuel se sentó en el banco, muy triste. Cuando terminó la clase se fue a su casa.
Su padre vio que tenía el rostro pálido y le preguntó:- ¿Qué té pasa Manuel que estás muy triste?
Le relató lo que pasó en clase. El padre le dijo:- “Manuel, vos sus tenés que estar triste, el maestro se equivocó, vos seguí con esto”
Manuel se hizo grande, luchó mucho, empezó a trabajar duro en la pesca. Después de cinco años puedo comprar un buque pesquero para juntar toneladas de pescados. Tuvo mucho éxito. Luego abrió unas pescaderías y formó una familia.
Hace varios años el profesor se había reído de él, ahora Manuel recordaba sus palabras y le gustaría mostrarle este presente”
Así termina el cuento. El abuelo cerró el libro, lo dejó sobre la mesita de luz y se levantó de su silla para ir al baño, su nieto vio que se cayó al suelo un papel que estaba adentro del libro y descubrió, al leerlo, que el cuento estaba escrito con la letra de su abuelo. Era un resumen de la historia de su vida.

martes, 9 de noviembre de 2010

¡Pobre Arturo!


Un largo el día para Arturo.
Arturo era un hombre delgado, tenía 26 años. Una mañana se levantó de la cama con un poco fiaca y se fue al baño. Se puso a calentar agua para bañarse, era un poco torpe, miraba el espejo que estaba un poco sucio, rajado y apreciaba su rostro. Con la mano derecha se tocó el mentón, tenía un poco de barba y se afeitó. Luego tomó el jabón, lo puso en la jabonera y no sé dio cuenta que se le se cayó en la bañera.
El agua ya estaba caliente, desenchufó el calefón, se metió en la bañera, con tanta mala pata que pisó el jabón y se cayó boca abajo. ¡Con los huevos en la garganta insultó con alma y vida!
La cara le quedó como una estampilla.
Lentamente se tomo de la canilla y se levantó, se miró en el espejo, tenia un poco de sangre. Se lavó la cara.
Mientras tomaba el desayuno le dolía mucho el vientre y pensaba ¿Qué hago ahora, que el domingo juego el partido? Hoy es martes, hasta el domingo tengo cinco días. Pensó “me como un chicle purgante y seguro se me va a pasar” Se comió un chicle.
Arturo se fue a practicar.
Llegó al club del bario, era chico y se llama “Mala pata”. El pobre Arturo no pudo practicar, se fue al baño, tenía muchos revoltijos. Tuvo que volver a su casa.
Fue al médico y le dio una gotitas para calmar, algo, el dolor.
¡Pero Arturo era tan tarado que siguió comiendo chicles purgantes!
Llegó el día del partido, estaba en el club, listo para salir a la cancha. Había mucha gente, él estaba en el arco y hacían calentamiento con sus compañeros. Al ratito que se inició el partido, también su vientre empezó a funcionar como un volcán en erupción. ¡Y pobre Arturo, se cagó! Estaba triste y con bronca pero alegre a le vez; se había aliviado.
Cuando terminó el partido los compañeros no podían acercarse del olor que sentían.
Arturo se fue agachado al vestuario y la gente cantaba ¡Se cagóo! ¡Se cagóo! ¡Se cagóo!
Llegó el vestuario, fue al baño con tanta mala suerte que había un cartel en la puerta, que decía: REPARACIONES. ¿Y ahora qué?
Puteando salió del club, los calzoncillos le pesaban como un kilo de arena. ¿Qué hago ahora? Si subo a un colectivo, ¡me mata! Mejor un taxi. Subió, no podía sentarse, y para colmo el chofer era un marica que se lo quería atracar. Por fin llegó a la casa.
Se fue derecho hacia al baño, pero con tanta, tanta mala suerte que ¡no tenia aguaaa! y el pobre Arturo se quedó en el baño llorando.

martes, 11 de mayo de 2010

El Coleccionista


En un valle de Catamarca vive Roque. Él es gordo, barbudo y tiene 34 años.
Una mañana hacia mucho frío y Roque estaba en su querido
salón – museo, sentado en su sillón, leyendo el diario. Él era coleccionista de cabeza de animales.
Odiaba los animales. Cuando tenía 14 años sus padres tuvieron un accidente. Iban a caballo por la montaña y los sorprendió una tormenta de lluvia y viento. Los caballos se asustaron, se cayeron al piso y uno de los animales le dio una coz en la cabeza a su padre y la madre llegó sin vida al hospital. Roque enceguecido e impotente mato los dos caballos. Se hizo cazador vengativo.
Terminó de leer el diario, lo puso sobre una mesita de vidrio, se levantó del sillón, dio un bostezo y miró su querido salón de museo. Tenía muchas cabezas de animales y le faltaba una cabeza: ¡la de un león!
En ese momento sonó el teléfono y atendió.
Mientras, en África, donde había muchas peleas raciales, en una aldea estaban preocupados por un león. Un león distinto a otros leones, de color gris con una melena suave y limpia. No ataca como otros para comer, su presa favorita son cazadores.
Los habitantes de la aldea contrataron un cazador, gordito y de 33 años, para cazar a ese león.
El cazador estaba en su choza limpiando la escopeta, cuando escucho un ruido. Tomó la escopeta y fue caminando hacia la puerta, salió y no vio nada. Caminó alrededor de la choza, no encontró nada; finalmente entró. No podía creer lo que veía; ahí estaba el león. El cazador no hizo tiempo y el león se abalanzó sobre el hombre y lo mató. El león lo agarró con los dientes del hombro y se lo llevo a su casa.
En otra parte del mundo, Roque viajaba a África en avión, cómodo, mirando televisión. Pensaba en aquella llamada. Cuando atendió y del otro lado del tubo, un señor lo contrataba para cazar un león especial. Hoy, ese hombre lo esperaba en el aeropuerto, en puerta dos.
Roque no tenia muchas ganas de viajar, porque ese día celebraba el 25 de Mayo que para él era sagrado.
Estaba dormido en la butaca del avión y de pronto tuvo ganas de ir al baño, fue y cuando estaba sentado en el trono sonó el Himno Nacional. ¡Se paró en seco! …. ¡Se eeennsució todo el pannntalón! ¿Qué hago ahora?
Afortunadamente un pasajero le prestó un pantalón.
Al rato llegó a África.
Roque se subió a un taxi para que lo llevara a un hotel. Unas pocas horas después llegó, al hotel, el señor que lo había llamado a Catamarca. Era el jefe de la tribu, que se llamaba Los Taílos. Hablaron y organizaron el plan.
A la mañana siguiente, subieron a un sheep Roque, el jefe y tres baquianos que salieron a la caza del león por un camino de tierra.
En el trayecto vieron muchos animales: manada de jirafas, de búfalos, cebras que corrían, una elefanta con su cría, en el cielo una hermosa bandada de cigüeñas y allá, a lo lejos una arboleda donde acampar.
Llegaron al lugar, se bajaron los cinco ocupantes, sacaron sus equipos y se fueron a caminar, querían reconocer la zona donde murió el cazador.
Todo el día rastrearon el lugar y no encontraron señales del extraño animal. Llegó la noche, hicieron un fogón, comieron y se fueron a dormir. A medianoche sintieron un ladrido furioso que lo escuchaban hasta los muertos.
Al día siguiente, se levantaron y siguieron su ruta por un largo rato. Roque iba en el sheep y con la larga vista observaba el exterior y de pronto ¡lo vio! El león estaba escondido detrás de unos arbustos
Le dijo a los otros: –No se mueva nadie, voy contra él.
Roque bajo suavemente y caminó hacía el león como si tuviera un duelo con la fiera, parecía una escena de un western.
Los dos se acercaron lentamente, Roque apuntó con la escopeta, y el león se abalanzó sobre cazador. Roque apretó el gatillo, el tiro…
Una semana más tarde, llovía, en una montaña había casita donde vivía el león con su leona. Ella le limpiaba la melena mientras él apreciaba sus trofeos de cabeza de cazadores.