martes, 5 de agosto de 2014
La plaza
Caminaba por la vereda mirando a la gente, hermoso cielo celeste y llegué a la plaza y me senté en un banco de cemento, que estaba un poco roto. Abrí una carpeta de dibujo, y comencé a dibujar los árboles con sus brotes crecidos.
Estaba dibujando, mirando a los niños que estaban jugando en las hamacas, el tobogán, la calesita. Había un sol que quemaba como un fuego mi tez y una brisa calida que me acariciaba. ¡Era un día perfecto! De pronto una señora se sentó mi lado, miró mis dibujos y conversamos a hablar amigablemente cuando ella me pegó con un palo en la cabeza.
Me desperté en el hospital, aun mareado, sorprendido ¿Por qué me atacó esa señora?
La médica me contó que la señora creyó que yo era su marido y como éste le pegaba, se quiso vengar. Esa mañana se había escapado del psiquiátrico.
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