jueves, 9 de agosto de 2012
Nuevo destino
Omar tenía la costumbre de mirar películas de vampiros y luego no podía dormir de tantas imágenes de miedo.
Una noche lluviosa un ruido inmenso hizo temblar la pared. Omar dormía y se sobresaltó, su corazón latía fuerte.
De pronto se abrió la ventana de la pieza, se levantó con sus piernas débiles y llegó a la ventana, con gran esfuerzo, la cerró. Ya más tranquilo, dio media vuelta para ir a acostarse y sintió una respiración que se acercaba. Un frío recorrió el cuerpo. El calor de una boca en su cuello, le anunció su nuevo destino de vampiro.
Una planta, espectáculo
Un señor en su casa produce plantas y las vende.
Entre todas las variedades tenia una planta carnívora que alimentaba con pedacitos de carne.
La gente iba muy seguido a su negocio, le compraban muchas plantas, pero lo que más les atraía era el espectáculo de la extraña planta.
Una noche oscura sintió un ruido en el vivero. El hombre se levantó de la mesa para ver que había pasado.
Fue corriendo y vio que la planta carnívora se había caído y abría la boca como queriendo comer. Fue directo hacia ella, se acercó y lo comió de un bocado.
Una mañana insólita
A Mario le gustaba mucho mirar televisión, en particular mirar los deportes que usaban pelotas. Su pieza estaba llena de pelotas. Las había de fútbol, básquet, tenis, voley, rugby, de golf, ping-pong, billar …
Su padre preocupado, lo llevaba a los médicos para que le dijeran que le pasaba a su hijo, pero ninguno encontraba una respuesta.
Una noche a Mario le dolía mucho cabeza y no le dijo su padre y subió a su habitación. Tomó algo para calmar su dolor y se quedó dormido.
A la mañana siguiente, cuando despertó no veía nada, no oída nada y con su mano toco su boca y no había nada. Aterrorizado palpó su cabeza ¡su rostro había desaparecido! Tenía una cabeza en forma de pelota.
Cien dólares
Una mujer era prostituta y le gustaba mucho el dinero. No aceptaba que le pagaran con pesos argentinos. Solo recibía billete de cien dólares. Se los ponía, siempre, en el corpiño.
Una noche de lluvia se sentía mal, le dolía mucho el vientre y enojada porque quería buscar su plata, puteó toda la noche.
Como no tenia más remedio se quedó en su casa, tomó una revista y se acostó, prendió el velador para leer y al rato se cortó la luz.
A fuera había muchos truenos y entró por la ventana un rayo que la hizo desaparecer.
Por la mañana vino la luz y en la mesita de noche, apareció un billete de cien dólares con la imagen de ella.
Un presidente
Había una vez un hombre loco que vivía en un manicomio. Él creía que era el presidente de su país. Todo el día llevaba una valija, daba vueltas a la manzana y daba conferencias en la calle.
Un día se estuvo el tiempo un minuto y cuando volvió la realidad y el hombre loco era verdaderamente el presidente de su país.
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