lunes, 31 de agosto de 2009

La Piedra


Era un domingo del año 2000, hacia mucho calor ese día.
En la playa había mucha gente y se encontraban dos chicos Mario y Diego, de 10 años, que dejaron de jugar para ir a caminar. De pronto Mario vio una piedra en la arena y llamó al compañero Diego y la postró al suelo sobre arena, entonces Diego agarró con la mano la piedra y la puso sobre la mano de su compañero.
Observaban como era la piedra y vieron una nota la letra era chica y blanca. La puso en sus de dedos y elevó la mano para ver mejor con la luz, decía: toca con un alrededor de la piedra sé ira al futuro.
A los dos chicos les sorprendió esa nota. Se preguntaron que hacemos ahora, se miraron y Diego afirmó.
Diego:- ¡Esta piedra nos lleva al pasado!!!
Mario:- Yo creo que nos llevaría de paseo al pasado.
Diego:- Solo hay que hacer una sola cosa. ¡¡Tocar la piedra!!
Los niños no se ponían de acuerdo sí tocaban o no la piedra.
Por fin decidieron tocarla, Diego la agarró teniendo de la mano a su compañero, entonces con su mano derecha agarraba la piedra y con otra mano pusieron el dedo alrededor de la piedra. Al minuto hubo un silencio tal que no se oía nadie y después, vino un fuerte viento como huracanado y se fueron al pasado.
Volvieron al mismo lugar y se cayeron en la arena, se miraron entre sí con los ojos bien abiertos y un grito aterrador como sí hubieran visto a un fantasma se oyó. Después de un rato lago se miraron otra vez.
Por fin hablaron, entonces Diego dijo:
Diego:- ¿Qué pasó, dónde estamos?
Mario:- Yo recuerdo un viento que nos llevó a los dos u caímos aquí sobre la arena.
Diego:- ¡Entonces era verdad lo de la piedra!
Mario:- Sí es verdad que la piedra nos llevaba al pasado, muy bien. ¿Dónde está la piedra?
Diego:- ¡Aquí está, en mi mano!
Los dos pibes estaban tranquilos, pero de repente sintieron un frío de la gran siete y cuando miraron tenían los pantalones cortos.
Los dos estaban como helados de frío, corrieron como sí fuera un cohete y cuando salieron de la arena encontraron un camino, había un árbol y muchos autos. Por fin encontraron una casa. En una soga había colgada ropa. Entonces se les ocurrió sacarla para cambiarse. Por suerte nadie los vio.
Salieron rapidisímo de la casa, a Mario le pareció que ese casa era igual a la suya. (Lo sorprendió). Vio la tabla de madera y la puerta de madera, el césped con las mismas flores y junto a la puerta de entrada había un diario.
Diego le dijo a Mario: - Viste, hay un diario.
Mario:- ¡Ah!, Lo veo, voy buscarlo.
Mario abrió a puertita de entrada y caminó despacio sin ruido, ya estaba cerca del diario, se agachó, tomó con la mano el diario y de pronto apareció una señora joven. Cuando la vio se asustó, corrió cómo una liebre con su amigo.
Ceca ahí, se sentaron en el cordón de la vereda y Diego dijo:
Diego:- ¿Viste quién ea?
Mario:- mi mamá.
Diego:- No puede ser ella, dame el diario.
Diego abrió el diario, miró y era el año 1990 y dijo a Mario.
Diego:- ¡Estamos en el año 1990!
Los dos se sorprendieron, se miraron con los ojos abierto como un huevo duro.
Mario:- ¡¡¡Nosotros estamos en el año en el que nacimos!!!
Diego metió la mano en su bolsillo y sacó la piedra, diciendo.
Diego:- ¿Para que nos trajo a esta época la piedra?
- Yo no sé, dijo Mario.
De pronto Diego miró hacía a la casa y salió una señora con dos cochecitos.
Diego:- Mira Mario allí vas tú mamá con dos cochecitos.
Mario levantó la cabeza, la miró y dijo:
Mario:- Sí, es verdad, qué raro, vamos a ver a donde van.
Los dos muchachos la empezaron a perseguir y a una cuadra había una casa hermosa, el frente tenia laja la puerta era la madera. La señora pasó frente a la casa, tocó la puerta y al minuto cuando abrieron la puerta salió un señora joven bien vestida, que la invito a pasar.
Desde la otra cuadra los dos chicos miraron esta escena.
Los dos se miraron otra vez sorprendida.
Mario:- ¡Qué raro todo esto Diego! Mi mamá tenía dos hijos, me pregunto quién era ese otro chico.
Diego:- No sé Mario, quién es, mira ahí viene un viejo, vamos a preguntarle.
Mario:- Señor, señor, le hago una pregunta. ¿Esa señora que entró a la casa con dos bebés, quién era?
Abuelo:- Esa mujer se llama Julia de Janso.
-¿ Esto no puede ser cierto? Dijo Mario.
Diego:- ¿para qué fue a esa casa con dos bebés?
Abuelo:- No son bebés, dijo el anciano, son gemelos como ustedes dos y fue a esa casa porque esa gente va a quedarse con uno de ellos.
Cada palabra que escuchaban los sorprendían cada vez más.
- ¿ Y cómo se llaman?, Los dos le preguntaron el anciano.
Abuelo:- Uno Diego y el otro Mario. Esta señora no les puede dar de comer a los dos por su situación económica.
Se miraron los dos nuevamente cara a cara, cada vez más sorprendidos y con un susto bárbaro.
Diego le dijo al anciano: - ¡Gracias por todo!
Los dos niños se fueron caminando con la cabeza gacha, se sentaron en el cordón de la vereda y hubo un silencio entre dos.
Mario:- ¡Ahora sí entiendo! Para qué nos trago la piedra a este lugar y en este tiempo.
Los dos chicos se miraron y se abrazaron muy fuerte, no ya como amigos, sino como hermano.
Estuvieron un bien rato sentado ahí y cuando de repente se pararon para irse Mario ve a su madre que salía llorando de esa casa y con el cochecito que tenía ahora un sol bebé.
Lo dos chicos estaban un poco tristes, y un poco alegre, habían descubierto la verdad y decidieron guardar el secreto.
Regresaron a la playa y tocaron la piedra para volver el año 2000.
Cuando tenían 20 años los padres les contaron a los dos jóvenes la verdad, pero lo que no sabían era que los chicos sabían su verdadera historia desde aquel día en la playa.
FIN


Año 2000

¿Quién mató a mi perro?


Un sábado por la mañana, el día estaba muy tormentoso y en una casa que se parecía a un palacio pero era una antigua y bella casa vivía un anciano de 65 años. En su juventud fue un soldado de Vietnam. Es delgado, alto y tiene la cara arrugada por el paso de los años. Tiene un pequeño problema, es un poco sordo por un accidente en la guerra.
El anciano estaba tomando el desayuno, escuchó un golpe en la puerta y le gritó: - ¡Ya va!
Caminó hacia la puerta, la abrió y vio que no había nadie. Asustado miró hacia una ventana muy chica y vio a su perro muerto y grito: ¿Quién mató a mi perro?
Paró de llover. Ese mismo día llamó al Detective Montes. A la mañana siguiente vino Montes y le dijo: - Us-us- ted -me-me lla-lla- mó por te-te le-le fo-fo- no.
El anciano, le dijo: -¡No le escucho! ¿Puede repetir de nuevo?, estoy un poco sordo.
El detective piensa:- ¡Ya sonamos entrada!, ¡Yo soy un poco tartamudo y él para colmo es sordo!
El anciano lo hizo pasar a la casa y el detective le preguntó: -¿ Qu-qu qué le pa-pa pasa se-se señor?
El anciano replico “si puede hablar más fuerte”. El detective, le repitió más fuerte.
El viejo cascarrabia le explica: alguien toco mi puerta, abrí y encontré mi perro muerto. En ese momento, apareció una mujer de 30 años, hermosa, delgada, su pelo largo que se llama Ana. El detective se queda duro como un palo de amasar un segundo, y dice en voz: - ¡Qu-qu quién es es-es esta pre-pre cio-su-sura, es su...
No terminó la frase, el anciano lo interrumpió y le dijo: - ¡Insolente, indebido! ¡Yo tenía tu edad y respetaba a las mujeres! Yo no soy tan sordo,¡ Es mi señora!.
Dice el detective: ¡Perdón! Y se va, a averiguar qué le pasó al perro. Mientras pensaba “viejo es sordo y también un viejo verde, que se vaya todo al carajo”
Ana salió, el detective la esperaba a la salida de la casa y se fueron caminando.
Le contó que ella mató al perro porque “lo odio al viejo de mierda.” ¡Él me arruino la vida! Lloraba desconsoladamente y el detective la abrazo. Se besaron fuertemente, sus corazones latían mucho. El amor los había tocado.

17/04/09

Un poco de mi vida

Nací un Enero de 1957, en la ciudad de Rosario, provincia en Santa Fe. Concurrí la escuela 777, "Víctor Mercante" donde terminé 7 grado.
A los 35 años entre en el centro de día "La casa del sol Naciente" hasta el día de hoy.
Desde pequeño tengo parálisis cerebral que no me impidió concretar un sueño: escribir.
Estoy escribiendo desde el año 2000. Más 20 cuentos y poesías.
Me hicieron tres libritos: "Mundo de Fantasía", "Detective" y "Nuevos Cuentos" y también gané un premio en Córdoba, salí en quinto puesto.
Con la poesía, "La madre de la Noche" gané que la publicaran en el Cuarto Concurso de Poesía, compilado en el libro de poemas "Una Rosa para Mamá".
Si Ustedes quieren escribirme y opinar, les doy mi mail: hdburini@gmail.com y mi blog: quienmatóamiperro.blogspot.com